Cuando accidentalmente entra un
poco de arenisca entre las valvas de una Ostra, la ostra enquista, y segrega
cantidades de mucus espeso, suave, que se endurece en capa sobre capa
microscópica sobre la irritación extraña hasta que se convierte en un objeto
bello, perfectamente suave , redondo, duro y brillante. Transformándose la
arenisca, y así misma en algo nuevo y bello. Si la ostra tuviese manos, no
habría perla. La perla llega a nacer porque la ostra esta obligada a vivir con
la irritación en un lapso extenso. Habitualmente aprendemos a temer, ocultar o
evitar los errores. Pero lo más importante es que los errores pueden ser los
granos irritantes que se conviertan en perlas. En el terreno de la creatividad,
(y así en la vida) muchas veces esos errores son portadores de un poder, y dan
origen a las mas ingeniosas soluciones., Texto extraído del libro Free Play
(Stephen Nachmanovich)

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